Se define gasto cardíaco o volumen minuto como la cantidad de sangre bombeada cada minuto por cada ventrículo. De esta forma el flujo que circula por el circuito mayor o menor corresponde a lo proyectado por el sistema de bombeo. Se calcula mediante el producto del volumen sistólico, (volumen impulsado en cada latido cardíaco) por la frecuencia cardíaca (número de latidos o ciclos cardíacos por minuto). Para un individuo adulto medio, el gasto cardíaco se encuentra entre 5-6 litros/min, aunque puede variar dependiendo, por ejemplo de la actividad que se esté realizando. La frecuencia cardíaca se encuentra entre 75 latidos por minuto.
El volumen de eyección
es igual a la diferencia entre el volumen diastólico final y el volumen
sistólico final, por ello, los factores que afectan a ambos volúmenes
también afectan al gasto cardíaco. Los factores que afectan al volumen
diastólico final son el tiempo y la presión de llenado ventricular, la
distensibilidad del miocardio y la contracción auricular. El tiempo de
llenado y consecuentemente se reduce el gasto cardíaco. Sin embargo, el volumen
de llenado permanece constante en un amplio rango de frecuencias (50-180
latidos/min). La presión de llenado ventricular depende de la diferencia de
presión entre las aurículas y los ventrículos; este gradiente de presiones depende
de la presión auricular o presión venosa central, que está determinada por
el retorno venoso, de forma que cuanto mayor sea éste, mayor será el
gasto cardíaco.